Secuestró a su hija y la violó durante 20 años

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Henri Piette, de 63 años de edad, fue hallado culpable en una corte federal por los delitos de secuestrar a su hijastra y por controlarla con métodos de “violencia, amenazas de violencia y abuso sexual”. Los términos de la sentencia aún están pendientes, indicó un comunicado de la Fiscalía del Distrito Este de Oklahoma.

El caso de Rosalynn McGinnis se difundió por primera vez en septiembre de 2017 cuando la revista People reportó la noticia de una mujer que fue secuestrada por su padrastro en 1997 y con el que tuvo nueve hijos.

Tuvieron que pasar varios meses para que la señora McGinnis pudiera contar su historia con lujo de detalle. Esto finalmente ocurrió en noviembre de 2018, cuando un medio local de Kansas City pudo compartir el calvario de esta mujer con su audiencia.

La trágica historia de Rosalynn McGinnis empezó cuando tenía diez años y vivía con su madre y sus hermanos en Springfield, Missouri. En aquellos tiempos, la madre de McGinnis conoció a un sujeto de nombre Henri Piette, se hicieron amigos y al poco tiempo se casaron.

Para la señora McGinnis, Henri Piette nunca fue un padrastro. Siempre fue un depredador sexual. McGinnis apenas tenía 10 años cuando la pareja de su madre abusó de ella por primera vez.

La pesadilla de esta niña apenas comenzaba. El 31 de enero de 1997, cuando McGinnis tenía 12 años, Piette la recogió de la escuela y nunca más volvieron a casa. Su padrastro la llevó a un cuarto de hotel en Tulsa, Oklahoma. Le ordenó que se pintara el pelo y se pusiera gafas. También le dio un nuevo alias.

Así fue la historia de la adolescente en los próximos meses, brincando de un hotel a otro, cambiando de identidades como si fueran prendas de vestir. McGinnis recuerda cómo fue torturada y violada casi todos los días por Piette.

A los pocos meses de ser secuestrada, McGinnis se embarazó por primera vez. Como no sabía qué estaba pasando, tuvo un aborto involuntario. Piette le ordenó que tirara el feto por el escusado y jalara la llave.

A los 15 años de edad, McGinnis cruzó la frontera mexicana con Piette. La víctima intentó escapar en varias ocasiones pero Piette siempre la cachaba y el castigo era severo. El hombre la golpeaba con un rifle, un bat de beisbol, tablas de madera y botellas de cerveza.

Rosalynn McGinnis aún puede contar decenas de cicatrices en su cuerpo. Nada más en su cabeza tiene los rastros de 21 heridas. “Con el paso del tiempo, ya no me afectaba tanto. Me había acostumbrado a ello.”

El primer hijo de McGinnis nació en la parte trasera de una minivan cuando ella tenía 15 años. En los años siguientes llegó a tener hasta ocho niños más. Piette y su “familia” se mudaban de manera constante por el territorio mexicano, viviendo en un lugar deplorable tras otro.

No fue sino hasta 2016 que la señora McGinnis conoció en Oaxaca a una pareja de extranjeros jubilados, Ian y Lisa. La señora, originaria de Estados Unidos, hizo amistad con McGinnis y sus hijos, pero tenía la sensación de que había algo peculiar entre ellos y su “marido”, aparte de vivir en pobreza extrema.

Piette se la pasaba en estado de ebriedad casi todo el tiempo. En un descuido, este hombre le dijo su verdadera edad a Lisa. Entonces hizo los cálculos en su cabeza. El primer hijo de Piette y McGinnis debió nacer cuando su amiga apenas era una adolescente.

“En ese momento me había dicho que no había un día en el que no era golpeada o violada, o ambas cosas,” dijo Lisa. “Y no fue sino hasta dos semanas después cuando ella finalmente me miró y dijo…”

En junio de 2016, la pareja de jubilados decidieron ayudar a McGinnis y a sus hijos. Aprovecharon un día que Piette estaba inconsciente de tanto beber y huyeron de su choza. Con la ayuda de Ian y Lisa, buscaron apoyo en el consulado estadounidense en Oaxaca y luego hicieron el largo trayecto en camión hasta la frontera.

La familia fue repatriada y trasladada a Kansas City, Missouri, donde se encontraba el resto de su familia. Todos estaban sorprendidos por la reaparición de esta joven que había desaparecido hace veinte años.

Luego de la que historia de Rosalynn McGinnis fuera publicada en la revista People, Henri Piette fue detenido en la frontera cuando intentaba regresar a Estados Unidos. En la actualidad se encuentra en prisión federal, hallado culpable por secuestro y abuso de menores.

McGinnis dice que ha sido complicado para ella y sus hijos reajustarse a su nueva vida en Estados Unidos. A partir de su regreso, un primo le ayudó a crear una página en GoFundMe para que la gente pudiera apoyar a esta familia y su petición ha tenido bastante éxito. Ya superaron su meta de 50 mil dólares.

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